La fuerza de las emociones

 

 

Parece mentira lo que se puede llega a sufrir por el amor que sientes por una persona, tu pensamiento diario hacia ella, lo que esperas que ocurra y por desgracia no ocurre. Tus ganas de abrazarla, besarla, acariciarla y decirle que la quieres, todo desde tu mente perturbadora que trata de analizar la situación desde la perspectiva más serena y calmada, pero con la fuerza de los latidos de tu corazón que suspiran por ella. Amargos pensamientos llenos de esperanza que día tras día se reproducen en tu mente, clamando al cielo que se hagan realidad, que te proporcionen lo que más anelas y deseas en este mundo. Esperanzas que día tras día renuevas con fuerza, pues es lo que te da la energía para seguir adelante, enfrentarte a las situación cotidianas de la vida, los traumas y problemas que se presentan, como la perdida de un amigo, los problemas en el trabajo, las relaciones familiares, sociales y laborales, y otros tantos y tantos quebraderos de cabeza que a diario nos perturban. Esto es lo que es la vida, granitos de felicidad envueltos en grandes dificultades, pequeños premios que te son ofrecidos de tanto en tanto. Todo ello se sobrelleva con más vigor al sentir el gran amor que aflora por cada uno de mis poros hacia ella, intentando atraer la luz energética que fluye de su radiante cuerpo, de su increíble sonrisa y de su extraordinaria personalidad.

Pensamientos y emociones que hora tras hora traen tus recuerdos a mi mente, esperando tu llamada, esperando tus palabras, esperando esa inquieta promesa de tenerte para el resto de nuestras vidas. Mientras todo eso llega, aquí espero pensando en ti mi amor.