Mi profesora de Ingles

 

 

Fue una propuesta estando con otra amiga y tomando unas copas, nos propuso a los dos dar clases de ingles, era una propuesta que no podía dejar pasar, tentadora, algo abrumadora pero tentadora. Más tiempo para estar con ella, verla, sentirla, escucharla, amarla en definitiva, aunque fuera en parte en otro idioma, pero al fin y al cabo seria ella en estado puro.

A mi el ingles nunca se me ha dado bien, ya en el colegio fue un desastre, y aunque llevo casi ya 20 años conectado a Internet, he de reconocer que soy bastante torpe con los idiomas, en todos estos años navegando por la red y más al principio que prácticamente todo estaba en la lengua de Shakespeare, debería de haber aprendido bastante más, y la verdad es que no tengo ni idea.

La verdad es que con ella he aprendido, a pesar de lo torpe que soy, alguna que otra cosa, pero esencialmente porque es muy buena profesora aunque yo sea muy mal alumno.

Lo que más aprecio al aprender ingles es estar con ella, esa hora que comparto con su energía, su ilusión y su sonrisa, no tiene precio, no se puede valorar ni comprar con todo el dinero del mundo, es un tiempo de colorido y armonía, como si te estuvieras meciendo en una plácida corriente de aguas cálidas y tranquilas, o traspasaras un arco iris de belleza abrumadora donde se refleja la felicidad, el cariño y el amor, y quedas absorbido por su esencia.

Sus dulces palabras llenas de ternura al explicar conceptos, temas y materias, y su alta comprensión e inteligencia al buscar diferentes caminos si no entiendes sus explicaciones a la primera. Esa serenidad, tranquilidad, paciencia y perseverancia por hacer bien las cosas e intentar que aprendas fácilmente los conceptos que al principio parecen tan complicados. Todo ello te enamora, te envuelve en su manto de sabiduría y bondad, te atrapa en sus redes de encanto y bienestar. Es la persona ideal para compartir tu vida, tu amor, tus emociones, tu alegría por llenar la vida de felicidad.

Tras un paron recientemente en las clases por diversos motivos, espero con ansia retomarlas, y no por mis ganas de aprender ingles, que si que quiero, pero más porque la quiero a ella, quiero estar esa hora con ella, y soñar libremente que seria de nosotros si ella sintiera lo mismo que yo siento por ella, flotar en una nube de alegría en la que jamas desapareciera esa grata sensación de inmensa felicidad.