Y llego el día del fin del mundo

 

 

Según los Mayas, se anunciaba en fin del mundo para el 21 de Diciembre de 2012, toda una patraña por motivos comerciales, para sacar partido económico por parte de algunos. Los Mayas solo anunciaban un cambio de ciclo en su calendario que fue interpretado como a cada uno le pareció mejor.

Ese Viernes, para conmemorar esta fecha tan señalada, por los Mayas, claro, mi gran amor organizo una reunión entre sus amigos. Había que acudir no fuera que en realidad se acabara el mundo y no pudiera volver a disfrutar de su presencia, su calor, su energía, su alegría y en definitiva de todas sus bondades. Por otro lado hubiera ido de todos modos, aunque se hubiese celebrado otro tipo de evento, solo por estar con ella cruzo el océano a nado si es preciso, o camino entre las aguas o brasas candentes cual Mesías por alcanzar su meta.

Nos reunimos en su piso, bastante peña la verdad, 16 o 17 personas, no recuerdo el número exacto. Teníamos que llevar un regalo para el amigo invisible, más que nada para pasar un rato agradable y echar unas risas, la verdad es que fue una velada divertida, muchas risas y carcajadas. Cuando se junta tanta gente siempre pueden darse situaciones divertidas y cada uno tenemos nuestras ocurrencias.

La velada fue pasando entre bocados, sorbos, risas y anécdotas divertidas y graciosas, la verdad bastante graciosas sobre todo una en concreto, puede que algún día la cuente. Nada de pistas por ahora, no quiero desvelar mi identidad, había demasiada gente y siempre alguno de ellos puede acabar leyendo este post, mejor no dejar pistas concretas que me puedan identificar fácilmente. El que quiera que indague y seguro que podrá descubrirme.

Por desgracia la velada llego a su término, el mundo se derrumba y llega a su fin, no físicamente pero si psicológicamente, despedirte del ser al que amas es duro y más a esas horas de la noche, tener que volver solo a casa, a tu fría y solitaria cama, cuando podías haberte quedado con ella, y no me malinterpretéis, claro que me gustaría hacer el amor con la persona que más amo en el mundo, pero no es esta mi prioridad, ni mucho menos, ya llegara el momento si es que tiene que llegar, me bastaría con contemplarla, escucharla y quizás acaricias sus suaves mejillas, con estos simples gestos seria la persona más feliz de la Tierra, que digo de la Tierra, del Universo al completo, flotaría como si estuviera extasiado o inmerso en el vacío espacial, pellizcando mi cuerpo para tratar de descubrir si se trataba de un sueño, una alucinación o era real mi visión y los dioses Mayas me habían concedido mi mayor deseo en esta mortal vida.

Lamentablemente no fue así, llegué a casa solo y dormí solo, pero eso sí, pensando en mi amada y disfrutando por haber compartido con ella aquellas ultimas horas del día.