Auroras boreales, una sombra de tu belleza

 

 

Sé que te gustaría visitar una zona Polar del planeta, tu mente inquieta y tu alma exploradora que te quieren siempre conducir a todos los rincones de la Tierra, visitar zonas remotas y conocer parajes paradisiacos. Ojalá pudiera realizar ese viaje contigo, visitar el Polo Norte o tal vez el lejano Polo Sur en tu compañía. No sentir frío gracias a tu calor, sencillez y cariño, y si siento frío será solo por las inmensas ganas que tengo de abrazarte, recargar mi corazón con tu energía, estrecharte contra mi y transmitirte el profundo amor que siento hacia tu ser, fundir la nieve que nos rodea con nuestro intenso amor y que nuestra luz resplandezca más intensamente que los poderosos rayos solares. Que cada paso hacia nuestro destino fortalezca nuestra unión, inviolable, indestructible, eterna e inmortal.

Quizás no podamos llegar nunca a pisar alguno de los polos de la tierra, pero si visitar algunas de las zonas más boreales de la Tierra y contemplar esos maravillosos fenómenos que la naturaleza nos regala, las Auroras, espectaculares formaciones de luz que adornan el cielo nocturno de bellos y magníficos colores y formas imposibles, que tratan de eclipsar tu belleza a mis ojos, pero sin ser capaces de conseguirlo, porque es tu imagen la que eclipsa tal belleza del firmamento.

Ni todas las Auroras boreales y australes juntas pueden oscurecer tenuemente tu calidez, resplandor, brillo y fulgor, nada hecho por el hombre o la naturaleza iguala tu belleza, eres producto de unos dioses omnipresentes que me han obsequiado con el regalo más perfecto y puro que ojos humanos pueden contemplar, extrema belleza interior y exterior no comparable a nada que haya existido, exista o llegue a existir jamás, ni la imaginación más creativa pueda llegar a igualar, ni la mano más perfecta pueda llegar a pintar o cincelar.