La celebración de tu cumpleaños

 

 

Recientemente ha sido tu cumpleaños, una fiesta bastante amarga para mi después de tus palabras de aquel largo viaje efectuado algunos días antes. Me prometí a mi mismo olvidarte, no verte más, no sentirte, no amarte. Pero todo era un espejismo de mentiras irreales que tan solo duro unas pocas horas, horas amargas, de tristeza y desasosiego, de lamentos y quejas sordas que poco a poco fueron quedando atrás tras oír de nuevo tu voz, contarte mis sentimientos hacia ti, dándome escasas esperanzas, quizás ninguna, pero extrañamente eso me dio fuerzas, fuerzas para luchar por ti, por lo que más quiero, por lo que vivo, por lo que suspiro, por conseguir tener tu amor algún día, quizás nunca lo tenga, pero por lo menos tendré la satisfacción de no haberme rendido, de haber luchado, de no perder la esperanza, de tenerte en mi corazón, de haberte amado aunque no haya sido correspondido, y sobre todo y por encima de todo, por tenerte como amiga, por ser una persona tan maravillosa y llena de extraordinarias cualidades, por permitirme estar a tu lado en muchas ocasiones y por otros pequeños millones de detalles.

La verdad es que esa semana fue muy dura para mi, una de las más duras de mi vida, se han juntado muchas cosas últimamente, y no precisamente buenas, y al final acaban pasando factura, pero lo importante es saber reponerse y mi amor por ti me ha ayudado enormemente en esta tarea.

De querer olvidarme de ti, unos días antes, pase a celebrar tu cumpleaños dos veces, una con tu familia y otra con tus amigos, dos días inolvidables, por haber estado contigo, por verte, por sentirte, por escucharte. Y por cierto, el pastel estaba buenísimo, y ya sabes que viniendo de mi estas palabras, es un gran cumplido.

El regalo que te hice fue de corazón, te daría la Luna si pudiera o aquello que te hiciera más feliz. El regalo ya lo tenia pensado desde hacia algunos meses, desde cierta visita juntos a una exposición, y pensé que quedaría perfecto en tu dulce cuello, espero que lo luzcas con orgullo y te acuerdes de mi cuando lo veas, vana banalidad la mía.

Bueno, al fin terminó una semana bastante tumultuosa donde mis sentimientos sufrieron, pero como renacido de las cenizas, con nuevas esperanzas y anhelos de que algún día se cumplan, espero impaciente ese momento de abrazarte fuertemente y quererte eternamente mi amor.