Una conversación contigo

 

 

Hace escasas horas hemos hablado por teléfono, te he sentido bastante deprimida, con tus sentimientos a flor de piel, casi a punto de llorar, me hubiera encantado estar a tu lado, abrazarte, darte calor y ánimos, alegrarte con una sonrisa, y hacerte olvidar las penas que nublan tu vida. No me gusta verte ni sentirte de esa manera, me hace daño, me siento mal, se me encoge el corazón por tu pena. Te quiero ver y sentir como tu eres habitualmente, divertida, sonriente, alegre, entusiasta y graciosa.

Pero por desgracia todos en la vida tenemos momentos de bajón, depresión o tristeza, y sobre todo, mucho más vosotras las mujeres, en ese periodo del mes que se renueva la oportunidad de vida en vuestro interior, una bendición, pero a la vez una tortura, una enfermedad camuflada por la semilla de la vida que os hace sufrir, padecer, soportar y aguantar sin queja alguna y encima tenéis que seguir adelante como si nada pasara, poniendo buena cara y mejor humor.

Ojalá mi amor te pudiera hacer más llevadero este doloroso trance, compartir tu sufrimiento, cargar con tu angustia, mimarte en esos momentos lacerantes, cualquier cosa por no verte afligida o triste. Ser comprensivo con tu situación y padecer, y apoyarte en todo lo que necesitas, físico y mental.

Compartir esos momentos contigo serian una bendición para mi, pero de momento el destino no nos ofrece esa posibilidad, ojalá que en un cercano futuro sea todo diferente y pueda ofrecerte todo mi apoyo en esos duros momentos que cada mes te toca vivir, y en todos los que necesites a lo largo de tu vida.