En Venecia con mi Amor

 

 

Casi cuatro días estuvimos juntos, dos de ellos completos, disfrutando de la belleza de Venecia, espléndida y majestuosa, pero incomparable a tu hermosura, delicadeza y ternura. Unos días maravillosos pasados junto a ti, ojalá hubieran sido días mucho más largos, sin final, eternos, haber permanecido a tu lado para siempre contemplando y disfrutando de tu belleza.

Pasear por las estrechas calles de Venecia junto a ti fue un autentico placer, seguirte por los laberínticos parajes que se encontraban memorizados perfectamente en tu mente, salvo la vez que nos perdimos buscando el restaurante para cenar, la de vueltas que dimos, pero al final lo encontramos. Recorrimos prácticamente todas las iglesia y algún que otro museo, disfrutando de la belleza creada por manos artesanas, la mayor parte anónimas, que posiblemente realizaron estas obras por amor, un amor recompensado o quizás no, pero que permitió realizar tales maravillas y qué quedaron para la posteridad, para el goce de nuestros ojos y sentidos. El poder del amor es inconmensurable, ilimitado, prácticamente eterno. Sin amor no es posible realizar tales delicadezas, el amor es lo que te da la fuerza y perseverancia para lograr casi lo imposible.

Tuvimos una suerte inmensa con el tiempo, dos días despejados aunque muy fríos, pero con la belleza del Sol sobre nuestras cabezas. Recorrimos juntos calles, plazas, museos e iglesias, cruzamos puentes sobre los canales, viajamos en vaporeto, visitamos islas cercanas y compartimos momentos hermosos. Disfrutamos paseando por la plaza de San Marcos y quedamos asonbrados al ver como el agua brotaba por las losas del suelo. Degustamos un espléndido vermut a media mañana compuesto por un Spritz y un Prosecco, en la plaza del Mercado, viendo a multitud de gente disfrutar de un néctar semejante.

Visitamos el museo marítimo y contemplamos sus bellas obras expuestas, una ciudad como Venecia no se puede entender sin sus góndolas, barcos y astilleros. Una visita altamente recomendable para todo el que visite esta ciudad. Sobre todo la maqueta a escala de la galera “El Bucintoro”, espectacular nave decorada con múltiples obras de arte y forrada en oro.

Fuimos hasta la pequeña isla de San Giorgio Maggiore y subimos al Campanile de la Iglesia de San Giorgio Maggiore, torre gemela a la que se encuentra en la plaza de San Marcos, para contemplar las magníficas vistas panorámicas que desde esta privilegiada posición se pueden observar de toda Venecia y sus espléndidas construcciones.

Y al final del día, después de tantos recorridos, visitas y ver tantas cosas extraordinarias, llegar a nuestro refugio, un oasis de confort y calidez que nos proteguia del inmenso frío exterior, verte salir de la ducha solo envuelta en una toalla, y soñar con disfrutar de tu bello cuerpo y hacer el amor apasionadamente como jóvenes enamorados locamente uno del otro, sueños que no llegaron a cumplirse, quizás no era el momento ni la situación apropiada, aunque algunos momentos pudieran indicar lo contrario.

En definitiva un fin de semana maravilloso disfrutado en tu compañía de tu belleza, inteligencia y armonía, y las exquisitas obras de arte de Venecia. Algo que volveríamos a tener que repetir, pero esta vez ir como amantes apasionados que su amor hace ensombrecer todas las magnificas construcciones de esta milenaria ciudad, hacer el amor apasionada e incansablemente, y gozar de nuestros cuerpos hasta el ultimo suspiro de energía que nos quede.