Sesión de cine. Lo imposible

 

 

Aquel día quedamos para ir al cine a ver “Lo imposible”, casi como el calificativo a nuestra relación sentimental. Era la primera vez que íbamos al cine juntos, y por desgracia de momento es también la ultima, espero que no sea la ultima para siempre, y pueda volver a gozar sentado junto a ti de una buena película, misión esta algo difícil viendo el mediocre cine que se hace hoy en día. Pero es igual, por buena, mala o pésima que sea la proyección, lo importante para mi es estar a tu lado, sentir tus reacciones, emociones, anhelos o sufrimientos al contemplar los fotogramas que van aconteciendo ante nuestros ojos como si de la vida real se tratara.

En “Lo imposible” hubo varios momentos que te sobresaltaron, vaya bote diste en tu asiento en una de las escenas, vaya susto te llevaste al vivir la escena en la que el protagonista se cae al intentar subir al tejado.

Una película llena de drama y desesperación, pero con la meta de la esperanza, esperanza que no se pierde hasta el último suspiro, esperanza por encontrar lo que más amas en el mundo y puedes llegar a perder para siempre. Al contemplar la película, basada en hechos reales, puedes llegar a comprender que no hay nada imposible en la vida, imposible era que todos los miembros de esta familia sobrevivieran a tal cataclismo que mato y asoló la vida de millares y millares de personas. Y que una familia, y tal vez otras más en esta desgracia, consiguiera salvar a todos sus miembros, es algo que elimina la palabra imposible de nuestros actos y esperanzas. Algo imposible solo es realidad cuando el ultimo suspiro de vida se escapa, mientras estemos vivos tendremos esperanza y la posibilidad de que lo imposible sea posible. Por eso no pierdo la esperanza de conseguir tu amor algún día, de transformar lo imposible en algo muy posible.

Una de las escenas que más me conmovió de esta película, y hubo unas cuantas, fue el momento en el que la madre y el hijo se encuentran subidos en uno de los pocos arboles que no sucumbió al desastre, desde donde se puede ver el dantesco efecto causado por esta hecatombe natural, y el niño pequeño que han rescatado de los restos dejados por el Tsunami, acaricia con sus pequeños dedos la cabeza y el pelo de la protagonista, esta escena me hizo derramar lagrimas de emoción. Lagrimas que derramaría por abrazarte mi amor, por besarte y acariciarte, por sentir tu calor y por estar junto a ti todos los días de mi vida. Que la vida hay que disfrutarla pues no sabes lo que te puede deparar el próximo instante.

Anhelo el momento de poder compartir contigo una nueva sesión de cine mi amor.