Todos los días se hacen eternos sin tu presencia.

 

Todos los días se hacen eternos sin tu presencia.

 

Hoy tengo un mal día, extraño tu presencia más que nunca, serán los problemas o la necesidad imperiosa de tenerte, necesito abrazarte y besarte fuertemente, juntar tu cuerpo con el mío y sentir tu tierno calor esparcirse por toda mi piel, disfrutar de tu fragancia y aroma, y susurrarte palabras de amor junto a tus labios.

No tendría que existir ningún Domingo, ni ningún otro día sin poder disfrutar de tu presencia, tus palabras, tus caricias, sin poder contemplar tu belleza y el sabor de tus labios. Quiero tenerte junto a mi, pero el destino impide que mis sentimientos por ti sean recompensados.

Quedo esperando pacientemente, y no sin cierta desesperación que tu corazón se abra a mis sentimientos y comparta el amor que ya siento por ti desde hace tanto tiempo, que los sueños se conviertan en realidad y me permitan estar a tu lado el resto de mi vida, que pueda acariciar esa hermosa piel y besar esos dulces labios que me apasionan, oír tu alegre voz cada día al despertarme a tu lado, y compartir tus sueños, penas y alegrías como si fueran las mías propias. Lo que yo daría por tenerte junto a mi, nadie puede imaginar.

Y eso que cada día oigo tu voz, hablamos y me cuestas cosas, tus cosas importantes, tus vivencias, tus anécdotas, tus aventuras y tus problemas, y me encanta oír tu voz y que me cuentes todas esas cosas, me encanta tu voz y la forma en la que te expresas, y me encanta tu risa, me encantas tu porque mi corazón te pertenece y mi amor te necesita.

Pero de momento aquí quedo, sufriendo y padeciendo por la falta de tu amor, en un día como el de hoy, que mi corazón se siente algo vacío, entristecido y agobiado, pero tratando de sobreponerme a los golpes que la vida nos hace enfrentar.