Victoria

 

Victoria

 

La conocí en una ya oscura tarde de invierno, me presentaste a Victoria y te vi algo nerviosa y alterada, nada habitual en ti, en un principio pensé que tu madre te alteraba un poco con su presencia, ensombrando tus increíbles cualidades, la verdad, te vi completamente diferente en su presencia, pero en otros futuros encuentros ya no volví a percibir estas sensaciones, ahora pienso que tu forma de actuar, o fue una imaginación mía o se debió en gran medida a mi presencia, quizás querías que le gustara a tu madre o que a mi me encantara ella, cosa que realmente ocurrió

Recuerdo que en las semanas siguientes, en las tardes que dedicábamos a seleccionar las fotografías para el libro, Victoria acudía bastante a menudo, y tu siempre comentabas la casualidad de que coincidiéramos, si yo iba a tu casa, tu madre hacia acto de presencia.

Hay que ver la alegría que le hacia al entrar ver el angelito, tocarlo y dedicarle palabras tan bonitas, estaba enamorada de esa figura, si no recuerdo mal creo que lo llamaba “Rafaelito”, y más de una vez, si la hubieras dejado, se lo habría llevado a cuestas a su casa.

Me asombraba ver la energía de tu madre, el humor, la inteligencia y el cariño que desprendía. Nuestros primeros encuentros fueron bastante breves, tan solo algunos minutos, pero ya se podía ver su fuerza y sinceridad en sus palabras y actos. Con el tiempo, y aunque no fueron muchos, estos encuentros fueron más largos, y se confirmo lo que ya en un principio pensaba de ella, su gran amabilidad, generosidad, simpatía, encanto, atención y tantas otras cosas que la definían como una persona autentica y sincera que se hacia querer por todos aquellos que se relacionaban con ella.

El primer encuentro algo más largo tuvo lugar el día que te encontraste aquel objeto, me llevaste a su casa para ver que se podía hacer con el, ella se encontraba en su salsa, su terreno, sus dominios, parecía encantada de la vida, la verdad, siempre la había visto alegre, activa, habladora y feliz. Tras los arreglos al cacharro, me invito a quedarme a cenar con la familia, cosa que agradecí de corazón, aunque por otro lado tampoco tenia muchas opciones de decir que no, tu madre era muy persuasiva. Esta fue la primera vez que pase un rato más largo en su compañía, hasta ahora solo habían sido encuentros casuales que duraban algunos minutos, la verdad es que fue una experiencia extraordinaria contemplar a tu madre, una persona realmente amable y generosa, desenvolviéndose en sus dominios. Nuestro segundo encuentro fue en tu debut televisivo, hay que ver lo excitada y orgullosa que estaba de ver a su hija en la televisión, fue una tarde memorable ver junto a tu familia y algunos amigos tu nueva experiencia, donde, todo hay que decirlo, dejaste el listón muy alto y casi consigues tu propósito, lo contenta y alegre que estaba tu madre.

Hubo otros encuentros, todos encantadores, que más se podía pedir de la vida, estar junto a la persona que quieres, con la que te sientes más cómodo, con la que pasarías sin dudarlo el resto de tu vida a su lado, y que su madre y su hermano te traten tan bien. La verdad es que fueron momentos sencillos pero auténticos, en la vida hay veces que te llenan más esos momentos simples, en los que te encuentras rodeado de personas autenticas y maravillosas, son los recuerdos que nos quedaran para siempre en la memoria y en nuestro corazón de una persona encantadora, alegre y maravillosa.

Nuestro ultimo encuentro fue en tu cumpleaños, nada presagiaba el drama que iba a tener lugar solo unos meses después, el fatal desenlace que truncaría su vida y nos dejaría abatidos sin poder comprender como la vida es en algunas situaciones tan cruel.

Al despedirnos de este ultimo encuentro ya me citaba para su cumpleaños, que tendría lugar unas semanas más tarde, encuentro que ya no pudimos realizar, pues su estado de salud ya empezaba a decaer, los primeros síntomas de la enfermedad oculta salían a la luz.

Como alguien dijo, que bueno sería poder traer de regreso al ser amado que nos ha dejado y pasar un día con esa persona, solamente una vez, una última vez, volver a recordar las vivencias más gratas, las más felices, los mejores momentos que compartimos, y pasar una tarde de risas y alegrías en su compañía.

Espero que se encuentre en un lugar maravilloso, lleno de amor, rodeada de las personas que ya se fueron, y esperando pacientemente nuestro reencuentro.