Victoria, un recuerdo, una eternidad.

 

Victoria, un recuerdo, una eternidad.

 

Una persona maravillosa nos ha dejado, ninguna palabra o lamento podrá aliviar su ausencia, pero debemos de ser fuertes ante las adversidades que la vida nos hace afrontar, ella así lo hubiera querido, nunca hubiera permitido que nos mostráramos demasiado tristes o abatidos y hubiera intentado por todos los medios reconfortarnos y alegrarnos en nuestra pena. Hoy nuestra pena es su ausencia, el vacío que deja en nuestros corazones, pero que volveremos a llenar poco a poco con los magníficos recuerdos que guardamos de su alegría, encanto y el cariño que nos transmitió, ese rinconcito que conquisto de nuestra alma ya siempre le pertenecerá.
Deseo que se encuentre en un lugar maravilloso, lleno de amor, rodeada de las personas amadas que ya se fueron y esperando pacientemente nuestro reencuentro.